Intervención en el colegio Lucilo Carvajal

Recibir un encargo por parte de un Colegio Público de educación infantil, y que el mismo consista en una intervención escultórica, entendemos, que para la mayoría de arquitectos, se presenta como una oportunidad de explorar una escala y una forma de expresión que no se encuentran en el día a día de esta profesión.

La escultura que se proyecta tiene como fin el homenaje a Lucilo Carvajal, hijo predilecto del Término Municipal de Albolote.

Partiendo de la base de que no somos escultores, ni pretendemos serlo, analizamos el encargo desde el punto de vista de que la Arquitectura puede generar elementos con un uso concreto que además contengan una condición de representatividad, de tal forma que se conviertan en seña de identidad.

El patio de un colegio como solar, una escultura como intervención y usuarios de edad entre 3 y 5 años hacen que la principal estrategia proyectual sea el análisis de todos estos factores y una colaboración estrecha con el equipo docente, con el fin de obtener las virtudes del colegio e intentar potenciarlas con la escultura.

Entre los factores observados nos resultó muy interesante la total “apropiación del espacio”. Cómo los alumnos que usan el patio, lo hacen suyo. Lo hacen de muchas maneras, y gran parte de ellas viene precedida de la actuación del equipo docente. El cual a lo largo de los años, ha conseguido que cada grupo de alumnos tenga una canción, un color, un árbol rodeado por un círculo, entorno al cual, se reúnen constantemente, y que de alguna manera, lo consideran suyo.

También el uso de muchas partes del colegio como lienzos, sobre los cuales dejar correr la fantasía, permite esa apropiación. Así, se transforman los duros pilares de hormigón en palmeras tropicales, los pasillos en escenarios de obras de teatro, las paredes de ladrillo en ventanas abiertas a la selva. El esfuerzo es considerable, y el usuario agradecido, todo lo toca, a todo se sube y cualquier rincón es bueno, es suyo por un instante o durante toda su estancia en el colegio, como lo es su árbol.

La intervención que proponemos está basada en estas situaciones que, como hemos observado, ya se dan en el colegio. Pensamos en ofrecer una superficie nueva que pueda ser utilizada como un lienzo en blanco, en el cual se podrán realizar intervenciones de carácter didáctico, y ser usado para contar y reflejar la historia de Lucilo Carvajal y su implicación con su pueblo.
El lienzo es una especie de pergamino de unos 40 cm de ancho que podrá ser pintado con infinitas historias, colores, número, nombres, juegos, zonas de reunión, etc.
Además, este lienzo tendrá la suficiente estabilidad como para tener otros usos. Se podrá usar en determinadas zonas de su recorrido como un banco, en otras se elevará suavemente convirtiéndose en una zona donde hacer ejercicio. En otros puntos bajará hasta tocar el suelo y convertirse en un camino de colores, remarcando las zonas circulares junto a los árboles. E incluso, en algunas zonas, podrá subir más y servir para dar sombra a la zona de juegos, para crear una entrada “monumental”, o para crear pequeños “refugios” junto a la pared, que convertirán el conjunto del patio de juegos en una sucesión de acontecimientos, sensaciones, y posibilidades que cada niño podrá diseñar según su imaginación.

El desarrollo del lienzo se hace de una manera continua, unificando el conjunto del colegio, generando una imagen reconocible que se convertirá en el símbolo de identidad del mismo, siempre desde la flexibilidad, estando abierto a diferentes formas, usos y colores; y es concebido no como una escultura intocable sino como un nuevo elemento que se incorporará a las actividades, los juegos y, en definitiva, a la formación de los alumnos.